Accede a sanidad privada con una cuota mensual más ajustada. A cambio, asumes un importe por determinados actos médicos cuando utilizas la póliza.
El copago es una participación económica por uso que puede aplicarse a consultas, pruebas, urgencias o sesiones de tratamiento según las condiciones de cada póliza.
A cambio de asumir esos pagos cuando usas el servicio, la cuota mensual suele ser más baja que en una modalidad sin copago.
¿Para quién es la mejor opción?
Puede encajar con personas jóvenes, adultos con uso ocasional o familias que quieren controlar la prima, siempre que revisen bien el coste por acto y el límite anual si existe.
Suele equilibrar cuota mensual y coste por uso.
Puede reducir más la prima si no visitas mucho al médico.
Interesa solo si tienes claro que el uso será bajo.
Mucha gente teme que una enfermedad larga dispare el coste por uso. Por eso es importante revisar si la póliza tiene límite máximo anual de copagos y qué actos computan dentro de ese límite.
Algunas pólizas incluyen un límite máximo anual de copago. Si existe, funciona de forma similar a esta:
Haz una estimación anual: cuota mensual, número de consultas previstas, posibles pruebas y urgencias. Si el ahorro mensual supera claramente el uso esperado, puede ser una buena opción.
Si tienes niños pequeños, visitas frecuentes, seguimiento de especialistas o tratamientos repetidos, compara con una modalidad sin copago. El coste mensual puede ser más alto, pero te dará más previsibilidad.
También conviene revisar si existen copagos distintos según acto médico. Una consulta no tiene el mismo impacto que una prueba avanzada o varias sesiones de rehabilitación.
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